El caldo con hueso de jamón: El antídoto definitivo contra el frío

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Cuando las temperaturas caen en picado y el frío parece instalarse en los huesos, hay una tradición milenaria en nuestra gastronomía que nunca falla: el caldo de jamón. No es solo una receta; es un bálsamo reconfortante, un concentrado de sabor y, posiblemente, el mejor uso que le puedes dar a los huesos de un buen jamón tras haber disfrutado de sus lonchas.

En este artículo te enseñamos cómo preparar el caldo perfecto, los trucos para que no quede excesivamente salado y por qué es el aliado indispensable de tu cocina este invierno.


El secreto está en la materia prima: El hueso

En Jamonarium siempre decimos que del cerdo se aprovecha hasta los andares, y el hueso del jamón es la prueba de ello. Un hueso de calidad, que conserve algo de su grasa infiltrada y restos de carne curada, aporta una profundidad de sabor (el famoso umami) que ningún cubito de caldo industrial puede replicar.

Ingredientes necesarios

Para una olla grande (unas 6-8 raciones), necesitarás:

  • Huesos de jamón: 2 o 3 trozos (si son ibéricos, el sabor será más intenso y elegante).

  • Verduras de la huerta: 2 zanahorias grandes, 1 puerro (la parte blanca y un poco de la verde), 1 rama de apio y, opcionalmente, un nabo.

  • Agua: Unos 3 a 4 litros.

  • Opcional para dar cuerpo: Un hueso de rodilla de ternera o un espinazo de cerdo fresco.



Paso a paso: Cómo hacer un caldo cristalino y sabroso

1. El pre-tratamiento (Fundamental para el sabor)

Antes de empezar la cocción larga, debemos limpiar los huesos. Los huesos de jamón pueden tener partes exteriores con sabores rancios.

  • Truco pro: Pon los huesos en una olla con agua fría y llévala a ebullición. Deja que hiervan apenas 2 o 3 minutos y tira ese agua. Verás que sale una espuma grisácea; eso son impurezas que no queremos en nuestro caldo final.

2. La cocción lenta (El "Chup-chup")

Introduce los huesos limpios y las verduras troceadas en la olla con el agua limpia y fría.

  • Fuego lento: Si usas una olla tradicional, déjalo cocer a fuego suave durante un mínimo de 2 o 3 horas.

  • Olla exprés: Si tienes prisa, en 45-60 minutos tendrás un resultado excelente.

  • Desespumado: Durante la primera media hora, usa una espumadera para retirar cualquier resto que flote en la superficie. Esto hará que tu caldo quede limpio y brillante.

3. El punto de sal

¡Cuidado aquí! El hueso de jamón ya es salado de por sí. No añadas sal al principio. Hazlo solo al final, una vez que el caldo esté terminado y lo hayas probado. Lo más probable es que no necesite nada.



¿Cómo disfrutarlo? 3 ideas para servir

Una vez tengas tu caldo colado y desgrasado (puedes dejarlo enfriar y retirar la capa de grasa que se queda arriba si prefieres una versión más ligera), aquí tienes cómo llevarlo a la mesa:

  1. La clásica sopa de fideos: Hierve unos fideos finos (cabellín) en el propio caldo.

  2. Consomé con tropezones: Sirve el caldo limpio en taza o plato hondo y añade un huevo duro picado y, por supuesto, taquitos de jamón ibérico recién cortados.

  3. Base para otras recetas: Usa este caldo para dar un nivel superior a tus guisos de legumbres, arroces de carne o para mojar unas croquetas de jamón.



Conclusión

Hacer caldo de jamón es una forma de cocina circular y de aprovechamiento que nos conecta con nuestras raíces. Es nutritivo, saludable y el remedio más eficaz contra los días grises de invierno.

Si no tienes huesos a mano, recuerda que en Jamonarium puedes encontrar tanto las piezas enteras como los huesos ya cortados y envasados al vacío, listos para ir directos a tu olla.

¿Y tú? ¿Tienes algún ingrediente secreto que le añadas al caldo?

 
Publicado en: Recetas

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