SOBRE LOS ACEITES DE OLIVA
El Arbequina es suave, dulce y frutado, sin apenas amargor ni picor; es ideal para ensaladas delicadas, mayonesas y repostería. El Picual tiene un carácter intenso, con notas herbáceas, un ligero picor y amargor final; es perfecto para tostadas, guisos y frituras por su alta resistencia al calor.
Un coupage es una mezcla maestra de dos o más variedades de aceituna (como Hojiblanca y Cornicabra). El objetivo de la almazara es combinar las mejores cualidades de cada tipo para obtener un aceite equilibrado, complejo y con un perfil de sabor único.
Para disfrutar en crudo, las variedades intensas como Picual o la elegante Manzanilla aportan mucho carácter. Para frituras y guisos largos, el Picual y la Cornicabra son excepcionales porque no se degradan a altas temperaturas. El Arbequina brilla en platos donde no se busca enmascarar el sabor del alimento principal.
Garantiza que los olivos han sido cultivados sin pesticidas ni fertilizantes químicos sintéticos, respetando los ciclos naturales de la tierra. Aporta la máxima pureza del zumo de aceituna y un compromiso total con la sostenibilidad.
Son ideales como toque final en el plato. Unas gotas de aceite de trufa transforman un risotto; el de ajo es perfecto para pastas; y el de guindilla aporta el punto exacto de picante a pizzas. Se aconseja no calentarlos en la sartén para que no pierdan su aroma.
No. El color depende de la variedad y del punto de maduración de la aceituna en la cosecha, pero no determina su calidad. De hecho, en las catas oficiales se utilizan copas azules para que el color no influya en la valoración de los catadores.
Sus tres grandes enemigos son la luz, el calor y el oxígeno. Guárdalo siempre en un armario oscuro, alejado del horno o los fogones, a una temperatura estable (entre 18 y 20 °C) y asegúrate de cerrar bien el tapón tras cada uso.
No supone un riesgo para la salud, por lo que tiene "fecha de consumo preferente", no de caducidad. Pasada esa fecha, el aceite puede ir perdiendo lentamente sus aromas frescos y polifenoles, pero sigue siendo apto para consumir, especialmente en guisos.
El de Jerez aporta una acidez viva y toques a madera, ideal para gazpachos y encurtidos. El de Pedro Ximénez ofrece un contraste agridulce con notas a pasas, perfecto para reducciones. El Balsámico tiene una textura densa, excelente para quesos, carnes y ensaladas contundentes.
